El objetivo de tener una buena acústica siempre ha estado presente en nuestra historia, no es algo actual, si no que ya desde épocas remotas tenemos conocimiento de estudios y proyectos de edificaciones cuyo objetivo primordial, era la buena acústica.
En este artículo hablaremos de los teatros griegos y romanos y de cómo la composición de su arquitectura y diseño son un ejemplo claro de los laboriosos y complicados estudios que ya se hacían hace más de 2000 años.
Centrándonos en teatros o anfiteatros consideramos que tienen una excelente acústica cuando los espectadores son capaces de seguir las voces, diálogos y sonidos procedentes del escenario.
Gracias a la obra de Vitruvio un arquitecto romano del siglo I, se conocen los principios y técnicas constructivas de las edificaciones de la época, sobretodo en lo referido a las leyes de la física.
Diseño y construcción
Tanto lo constructores como los diseñadores en ese momento supieron idear técnicas y sistemas para que el publico pudiese oír las voces y los diálogos a la perfección, teniendo en cuenta la ubicación de los mismos en el centro del anfiteatro. El problema de la acústica era un problema técnico, resuelto por métodos basados en las experiencias anteriores y un perfecto conocimiento del principio físico del sonido. El conocimiento de la reverberación de las ondas sonoras sobre los materiales supuso una superación hacia la obtención de la acústica perfecta. De esta forma mientras en zonas como Sicilia se utilizaba piedra de lava en otras zonas como Lecce se utilizaba piedra caliza de la zona con lo que el cálculo de los constructores era diferente.
Aprovechando bien la inclinación de las colinas o pendientes de laderas, tallaban los escalones en la roca.
Sonido en teatro
Pero ¿cómo conseguían los espectadores escuchar a los actores?
Otro de los secretos de los teatros griegos y romanos es su disposición semicircular en torno al escenario, con lo que se evita la dispersión del sonido, añadiendo la consideración que mencionamos anteriormente de la reverberación de las ondas sonoras con respecto a los materiales utilizados (roca, madera, metal, etc..) y los ángulos.
Los ingenieros de la antigüedad no solo entendían las reglas de la acústica en la propagación del sonido al aire, sino entendieron que el sonido reflejado en la pared del escenario y la plataforma fortalecía la intensidad acústica, consiguiendo que el sonido de las voces fuese escuchado a más de 60 metros de su punto de origen.
Por su parte los escalones que servían de asiento y su pendiente convenientemente inclinada actuaban como filtros acústicos que reducían los sonidos de baja frecuencia como podía ser el murmullo de los espectadores, resaltando los agudos de voces e instrumentos de los actores.